De no creer en Dios a ser
voluntario papal por segunda vez


De no creer en Dios a ser <br>voluntario papal por segunda vez

Hace poco más de 30 años, Homero no habría imaginado pasar por todo lo que vivió. Si bien su esposa e hijos eran católicos practicantes, él se consideraba ateo. Para esta nueva visita, se inscribió el primer día en que se abrió la convocatoria para ser voluntario papal.

Por Francisca Miranda



Homero Guzmán (67) fue uno de los 10 mil guardias papales que estuvieron al servicio durante la visita del Papa Juan Pablo II en 1987. Hoy recuerda su historia, los episodios más importantes de esa gira -donde pudo estar al lado del Santo Padre- y nos cuenta sus motivaciones para inscribirse nuevamente como voluntario.

- ¿Por qué decidió inscribirse como guardia papal en 1987?

- En ese tiempo estaba en un proceso que motivó mi señora, quien también fue guardia papal por la parroquia. Mi relación con la parroquia Divino Redentor de La Florida partió porque un equipo electrónico estaba fallando y el párroco pidió mi ayuda para poder arreglarlo. Poco a poco comencé a conversar más con él y nos convertimos en amigos. Creo que lo que me motivó a ser guardia papal fue el hecho de que por primera vez venía un Papa a Chile. Era algo histórico, una novedad; por eso decidí inscribirme en el grupo de la parroquia.

- ¿Cómo fue esta experiencia?

- Durante unos meses antes de la visita, nos encomendaron pasar casa por casa evangelizando y contando sobre la venida del Papa. Andábamos con unos cassettes donde estaban grabados diez temas tomados del Evangelio. La idea era escuchar este mensaje de no más de 15 minutos, en el que al final había preguntas relacionadas al tema para conversar. Mucha gente incluso ahora nos comenta que la primera vez que supo de Jesús fue cuando fuimos a su casa. Tuvo tanta importancia la preparación para la venida del Papa, que fue la parte clave para mi conversión. Y los días de la visita fueron algo impresionante; incluso tuve la bendición de estar cerca del Santo Padre.

- ¿Cómo vivió ese encuentro?

- Durante la visita del Papa Juan Pablo II al Hogar de Cristo, por mi labor como guardia papal pude estar muy cerca de él, incluso tocarlo. En ese momento quedé perplejo: nunca había visto tanta ternura humana. Todavía hoy, cuando vemos las fotos y videos en familia, nos emocionamos al recordarlo.

- ¿Cómo influyó la visita del Santo Padre en usted?

- Fue un proceso muy bonito que dio a lugar mi conversión. Un año después de la visita perdí un hijo en un accidente, y creo que si hubiera seguido en ese plano de no creyente, no habría tenido mucho a qué aferrarme ante la pérdida.

- ¿Cuál es su motivación ahora para ser voluntario papal en la visita del Papa Francisco?

- Siento que tenemos el deber, porque Jesús así nos inspiró y dijo: “Vayan por el mundo anunciando el Evangelio, que es la Buena Noticia”. Ese “vayan por el mundo” es una misión tanto para el Papa como para nosotros como creyentes. Hay que aprender a hacerlo, y si puedo hacerlo porque estoy bien de salud, feliz.

- ¿Qué espera de esta nueva experiencia?

- Espero que Chile, que en general está tan dividido, acoja el mensaje de paz que el Papa Francisco trae, y pueda irradiarse a toda la sociedad. También que los católicos seamos coherentes con el mensaje.

- ¿Qué les diría a quienes se inscriben por primera vez como voluntarios papales?

- ¡Que vayan, que va a ser estupendo! ¡Va a ser una experiencia de la que no se van a arrepentir!


Y estoy aquí no tanto para hablar yo sino para estar cerca de ustedes, mirarlos a los ojos, para escucharlos, abrir mi corazón a vuestro testimonio de vida y de fe.

Papa Francisco, Villavicencio, Colombia septiembre 2017

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