“La cultura del encuentro del Papa
empieza en lo que más valora el joven, de encontrarse y reconocer al otro”


“La cultura del encuentro del Papa <br>empieza en lo que más valora el joven, de encontrarse y reconocer al otro”
José Luis Narvaja SJ, sobrino del Sumo Pontífice, habla de la visita que realizará al país en enero de 2018 y de su forma de hacer política. Además, revela el lado más personal de Francisco: “No dejó de ser Jorge Bergoglio”.

Por Matías Bobadilla


Detrás de la figura del Papa Francisco hay un tío y un hermano. También hay un mensaje para la humanidad. Y quien puede hablar sobre ello es su sobrino, el sacerdote jesuita y teólogo, José Luis Narvaja, que visitó Chile para dictar un seminario sobre el nuevo modo de “hacer política” de Francisco.

Narvaja viaja constantemente a Roma, donde comparte con el Sumo Pontífice. De hecho, guarda algunas fotografías donde aparecen juntos o compartiendo con su familia en Turín. A tres meses de la llegada de Francisco a nuestro país, su sobrino cuenta un poco más de sus aspectos personales y de pontificado, en especial de cómo entiende la política.

“El Papa tiene un concepto antiguo de política. El arte de la política es construir una ciudad. A él no le interesa hacer una política de partidos, que busca el bien de la parte. Él viene a recordarnos que la función del hombre es construir este tipo de políticas donde todos estemos incluidos”, señala.

- ¿Ha sido un Papa más político que sus antecesores?
- El Papa Juan Pablo II fue muy importante políticamente. Benedicto fue más tímido, aunque también tenía su peso, es un hombre que ha servido más en la teología y que se ha ocupado de puntos internos de la Iglesia. El Papa Francisco retoma las dos líneas y propone una reflexión profunda sobre la situación del mundo y un llamado a todos a participar.

- Si bien Francisco tiene una personalidad mucho más cercana y frontal que su antecesor, sigue manteniendo un aire de solemnidad ¿cómo es la persona detrás del Papa?
- El Papa Francisco no dejó de ser Jorge Bergoglio, siempre agudo, simpático, divertido. Mi trato personal con él no ha cambiado, yo le digo tío. Cualquiera que pudiera conocerlo puede ver que es una persona simple y normal. Es igual que siempre. Le gustan los chistes, se ríe con ganas. No está actuando de Papa. Claro que no se puede poner a contar chistes con el presidente de Rusia, pero es el mismo tío que yo conozco.

- ¿Cómo es el tío Jorge Mario?
- El tío es tío desde que nací. Es muy cercano, cariñoso, muy divertido y nos encantaba ir a verlo cuando estaba en la casa de mi abuela. Como diría Gabriel García Márquez, es cariñoso como hermano materno. El Papa es uno de mis tíos maternos y Jorge no era la excepción.

- ¿Qué aspectos de la vida de Jorge Mario Bergoglio le marcaron?
- Él fue muy respetuoso con la familia, no intervenía en las decisiones. Si alguna influencia tuvo fue de su figura, pero no tuvo influencia directa. Es más inspirador que influyente. Él siempre pareció como una persona que había elegido algo grande.

- Un sobrino jesuita, supongo que la decisión de entrar en la Compañía estuvo motivada por él…
- Mi decisión de ser jesuita no estuvo influida por él. Gracias a él conocí a los jesuitas y me sentí atraído por este estilo de vida. Pero no por él personalmente, sino por la Compañía de Jesús en general.

- ¿Cómo toma Francisco ser el primer Papa jesuita? ¿Cómo lo toman al interior de la Compañía que un hermano haya sido elegido para el Pontificado?
- Para la Compañía es una ocasión especial para poder colaborar más estrechamente en esta misión que tiene el Papa Francisco. Para San Ignacio el trabajo de toda la Compañía era servir a la Iglesia bajo el Romano Pontífice. Esta es una ocasión especial. El Papa, conociendo a los jesuitas, puede servirse más directamente de nosotros.

- Muchas veces se habla de la Compañía como si estuviera en el límite de la Iglesia, ¿es esta una oportunidad para una integración más marcada?
- No comparto que los jesuitas se sientan fuera de la Iglesia, pero es probable que haya jesuitas que hayan pensado fuera de la Iglesia. En la búsqueda de llegar más profundamente a los problemas puede parecer que la Compañía vaya en la vanguardia, pero no significa quedar fuera sino llevar a la Iglesia más adelante. Creo que hay una gran identificación de los jesuitas con la Iglesia.

- En un mundo donde hay mucho rechazo de la juventud a la Iglesia, ¿cómo el Papa puede ir a la vanguardia para cautivar a esos jóvenes?
- La situación de la juventud actual corresponde al mundo actual. Hay una sociedad que se está gestando con valores nuevos y eso se tiene que asentar aún. Valores que van por el lado de la autenticidad, de la cercanía, de prestar atención a lo que el otro siente. El Papa, promoviendo una cultura del encuentro, puede aprovechar esos valores y que eso cree algo firme que permita que la energía de los jóvenes no se apague en la decepción de un mundo que aparece quebrado, sino que les dé el entusiasmo de querer cambiar el mundo. Los jóvenes sienten que les han dejado el mundo roto y todavía en poder de aquellos que lo han roto. La cultura del encuentro del Papa empieza en lo que más valora el joven, de encontrarse con el otro y reconocer al otro como es. Y de darle el valor a esta diversidad.

- ¿El Papa Francisco valora el cuestionamiento que le hacen los jóvenes a la Iglesia?
- Todo esto es enriquecedor. Cuestionar las cosas significa que uno le da importancia. Toda esa tensión del joven significa que la energía del joven está puesta en esas cosas. El problema está en que se quedan sin fuerzas para transformar esa realidad. Aquí es donde el Papa dice “no se desanimen, inventen”. Pero veremos que dice acá en Chile, el Papa nos sorprende siempre. Qué nos va a decir con respecto al conflicto Mapuche, hay que esperar eso.

- ¿Cómo recibe el Papa las críticas hacia la Iglesia con respecto a los abusos cometidos o el tema indígena en La Araucanía?
- Cuando hay gente que sufre el Papa se siente tocado y siente responsabilidad. Evidentemente no tiene una fórmula para todos los problemas, pero sí favorece caminos de diálogo, de aceptación del otro y de procesos. Él viene a buscar que las partes enfrentadas dialoguen y entiendan la posición del otro. No es fácil. Yo creo que el Papa algo va a decir.

- Hablamos del Papa tío, pero ¿cómo era el Papa hermano? ¿qué le dijo su madre?
- Era muy cercano a mi madre. Ella le tenía mucho cariño y confianza. Hablaban muy seguido.

- ¿Cómo vive el Papa y su familia las críticas, en especial las que vienen de la propia Argentina?
- A él no le molesta que haya gente que piensa distinto. Mientras sea respetuosa, la crítica nos parece bien. El pensamiento distinto nos ayuda a evaluarnos a nosotros mismos y ver críticamente el propio pensamiento.

-Muchos esperaban que con la elección de un Pontífice jesuita la Iglesia cambiara radicalmente, ¿qué piensa sobre esas personas que esperaban cambios inmediatos?
- Los procesos llevan sus tiempos. No respetar los tiempos es hacer violencia. El Papa insiste mucho en que se respeten los tiempos. “Tiempo es superior a espacio”, dice Francisco. En ese tiempo se da el diálogo, la conversión y la verdad. El bien tiene que ser deseado y hay que reconocerlo. Todo uso de la fuerza -intelectual, coercitiva- daña el bien y la verdad. El Papa quiere respetar el tiempo de los procesos.

Y estoy aquí no tanto para hablar yo sino para estar cerca de ustedes, mirarlos a los ojos, para escucharlos, abrir mi corazón a vuestro testimonio de vida y de fe.

Papa Francisco, Villavicencio, Colombia septiembre 2017

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