“El Papa Francisco tiene esos gestos que sorprenden, va, te toma el abrigo y te lo cuelga”


“El Papa Francisco tiene esos gestos que sorprenden, va, te toma el abrigo y te lo cuelga”
Javier Cámara, autor del libro “Aquel Francisco”, contó la experiencia de conocer la Santo Padre, su forma de ser en público y en privado. El Papa lo llamó a su casa, tomaron mate e incluso les invitó a conocer su habitación. “Cuando viene el timbre, hay detrás una persona que merece la atención que el Papa me concedió a mí”, dice.

Javier Cámara estaba trabajando en la redacción del diario para la elección del Papa Francisco en 2013. Por su cercanía con la Iglesia de Argentina, le encargaron armar el perfil de Jorge Mario Bergoglio. Pero el periodista consideró que la historia del -en ese entonces- recién electo Sumo Pontífice merecía plasmarse en un libro.

Mientras avanzaba la investigación junto a su colega Sebastián Pfaffen, Cámara le pidió al Arzobispo de su ciudad que le enviara un mensaje al Santo Padre, con la intención de que le comentara que había dos periodistas de Córdoba que estaban escribiendo un libro sobre su vida. Ellos se contentaban solo con un saludo.

Sin embargo, Francisco les hizo llegar su correo y les dijo que le escribieran para saber en qué los podía ayudar. Obviamente enviaron el mail, esperando una respuesta por esa misma vía. Pero un día, mientras trabajaba en la computadora, recibió una llamada al teléfono de su casa, de un tal Jorge Bergoglio.

"Yo creí que era un chiste, porque más allá que se sabe que el Papa a veces tiene estos gestos, uno nunca se imagina que va a llamar al número de su casa, y menos que se va a presentar como Jorge Bergoglio y no como el Papa", dijo el periodista trasandino en el III Encuentro para Comunicadores, instancia en la que dio a conocer una carta del Pontífice sobre su paso por Chile.

A partir de ahí tuvieron varias conversaciones telefónicas que les permitieron escribir el libro "Aquel Francisco", que aborda los periodos que pasó en Córdoba, primero como novicio entre 1958 y 1960 y luego entre 1990 y 1992, en un tiempo que él mismo define como “de oscuridad”.

Pero su amistad no quedó ahí. Después de publicado el libro, Cámara y Pfaffen quisieron llevárselo a Roma. El Papa contestó que no era necesario que gastaran dinero en el viaje. “Nosotros queremos ir y conocerlo”, le respondieron.

Los dos periodistas, sus esposas y Francisco se reunieron en torno a un mate en Casa Santa Marta. También se reunieron hace un año, con ocasión de la canonización de San José Gabriel Brochero. “Nos recibió en su propia habitación, con un gesto muy paternal”, siguió el periodista cordobés.

“El Papa Francisco tiene esos gestos que sorprenden. Él va, te toma el abrigo y te lo cuelga. Se sienta en la silla más sencilla y le ofrece el sillón a los otros. Cuando vio una foto actual de un amigo decía ‘mirá este hombre cómo engordó’”, agregó Cámara.

“Para mí fue una bendición enorme, me llevó a cambiar actitudes que parecen detalles pero que cambian la vida. Yo vivo en una zona de mucha pobreza y hay gente que va, te toca el timbre y vende o pide cosas. Antes de conocer al Papa yo decía ‘otra vez esta molestia’. Pero este hombre le abrió la puerta a alguien insignificante como uno. Entonces cuando viene el timbre, hay detrás una persona que merece la atención que el Papa me concedió a mí”, terminó.

Y estoy aquí no tanto para hablar yo sino para estar cerca de ustedes, mirarlos a los ojos, para escucharlos, abrir mi corazón a vuestro testimonio de vida y de fe.

Papa Francisco, Villavicencio, Colombia septiembre 2017

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