El legado de Benedicto XVI y su regalo al mundo católico


El legado de Benedicto XVI y su regalo al mundo católico
Fue el Papa electo más viejo en 300 años, tuvo ocho años de pontificado y fue el primero en renunciar después de Gregorio XII en 1415. Fundamentalmente teólogo, dedicó gran parte de su energía a estudiar la vida de Jesús. Hoy nos deja a los XX años.

“Colaboradores de la verdad”. Ese fue el lema papal elegido por Joseph Alois Ratzinger el 19 de abril de 2005, día en que fue escogido por el colegio cardenalicio para ser el Papa número 265 de la Iglesia Católica. Como Benedicto XVI se presentó al mundo, en un pontificado que duró ocho años y al que renunció para pasar sus últimos días retirado de la vida pública.

No solo como Vicario de Cristo fue en búsqueda de la verdad. El fallecido Santo Padre tuvo una vida dedicada al estudio de Jesucristo, siendo un prolífico profesor de teología y amplio conocedor de la Sagrada Escritura.

Nació el 16 de abril de 1927 en Marktl am Inn, Baviera, Alemania. En 1939, mientras estudiaba en el seminario menor de San Miguel en Traunstein, fue obligado a afiliarse a las Juventudes Hitlerianas y durante la Segunda Guerra Mundial prestó servicio en la artillería antiaérea. Al final de la guerra fue apresado por los aliados en Ulm.

Una vez puesto en libertad, el joven Ratzinger -de en ese entonces 19 años- se dedicó al estudio de Teología Católica y Filosofía. En 1951 fue ordenado sacerdote en la catedral de Freising. Comenzó a hacer clases en 1959 y en 1963 fue asesor teológico del cardenal Josef Frings de Colonia en el Concilio Vaticano II.

El futuro Sumo Pontífice defendió con rigor el legado del Concilio y en 1981 el Papa Juan Pablo II lo nombró prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Cuatro años antes -en 1977- había sido consagrado como Arzobispo de Múnich y elegido como cardenal por el Papa Pablo VI.

Su prolífico trabajo le hizo ganarse la confianza de Juan Pablo II, quien le encargó la redacción del Catecismo de la Iglesia Católica, terminado en 1992. Por eso, no fue de extrañar que Ratzinger asumiera el pontificado a la muerte de Juan Pablo II en abril de 2005.

HABEMUS PAPAM

Aquel 19 de abril, el cardenal chileno Jorge Medina anunció al mundo que Benedicto XVI era el elegido para ser el sucesor de Pedro. “Los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor”, dijo en su primer discurso. Con 78 años, fue el Santo Padre más viejo en ser elegido desde Clemente XII en 1730.

Sin embargo, fue un Papa activo, especialmente en los ámbitos teológicos. Publicó tres encíclicas: Deus Caritas Est (Dios es amor) en 2005, Spe Salvi (Salvados en esperanza) en 2007 y Caritas en Veritate (La caridad en la verdad) en 2009. Además, publicó tres libros sobre la vida de Jesús entre 2007 y 2012.

Benedicto extendió el diálogo interreligioso con otras confesiones cristianas, el judaísmo y el Islam. También hizo 45 canonizaciones, entre ellas la de San Alberto Hurtado el 23 de octubre de 2005 y beatificó a su predecesor, Juan Pablo II, en enero de 2011. Y en 2012 se acercó a las nuevas generaciones abriendo la cuenta en Twitter @pontifex.

Sin embargo, la edad le terminaría pasando la cuenta y el 11 de febrero de 2013 renunció al cargo por “falta de fuerzas”. Con 85 años, se transformó en el primer Papa en abdicar desde Gregorio XII en 1415, haciéndolo efectivo el 28 de febrero de aquel año y dando paso a Francisco como el Vicario de Cristo.

Benedicto XVI no perdió su calidad de pontífice, pasando a ser Papa emérito hasta el final de sus días y sin mayores apariciones públicas, pero dejando un legado imposible de borrar.

Y estoy aquí no tanto para hablar yo sino para estar cerca de ustedes, mirarlos a los ojos, para escucharlos, abrir mi corazón a vuestro testimonio de vida y de fe.

Papa Francisco, Villavicencio, Colombia septiembre 2017

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