Pablo Walker sj: ”Francisco ha aprendido de los más pobres como sus maestros


Pablo Walker sj: ”Francisco ha aprendido de los más pobres como sus maestros
El capellán del Hogar de Cristo cree que para Chile la visita del Papa Francisco “va a ser como un ‘ubicatex’ y espero un cambio de prioridades en la agenda de las políticas públicas”. . Además, cuenta cómo su modo de ser pastor se asemeja a San Alberto Hurtado.

Por Ale Catalina Fernández

Pablo Walker sj. hace seis años es capellán general del Hogar de Cristo donde trabaja día a día con personas vulnerables. Desde su punto de vista y experiencia, el Papa Francisco nos ayudará a todos los chilenos a "volver a Jesús"; a volver al "fuego que enciende otros fuegos", como diría el Padre Hurtado. 
 
Y cree que ello lo hará a través de un hablar en sencillo y con la cercanía y autenticidad de pastor de "un hombre pecador", que le hace llegar fácilmente a las personas de todos los estratos sociales y posturas políticas.
 
También, recalca que el sentido social de esta visita es el que tiene el catolicismo: "Ya le decía el cardenal (Emmanuel) Suhard al Padre Hurtado: "O el catolicismo es social o no es catolicismo".
 
"Francisco ha experimentado la necesidad de ser perdonado y ha aprendido de los más pobres como sus maestros . Esto le ha permitido redescubrir el Evangelio de Jesús", dice Walker.
 
- ¿Cuáles son las características personales que tiene este Papa que nos puede aportar al Chile de hoy?
 
- Es franco. Es desenfadado. Al mismo tiempo es muy práctico, es muy de pueblo. Tiene muchas horas de micro, tiene muchas horas de calles, de pasajes, de mate. Tiene muchas horas de pueblo, con lo que, sumado a una buena formación sacerdotal, le permite redescubrir lo genuino del Evangelio de Jesucristo, que hablaba en parábolas, que aprendía de comunidades diversas –samaritanos, romanos, levitas sentados a la puerta de los impuestos– y eso le permiten a él descubrir que el cristianismo es vigente para diversas formas de vidas –de ricos , de pobres– y a todos equidistantemente nos interpela por igual.
 
- Ud. trabaja día a día con personas en situación de vulnerabilidad acá en el Hogar de Cristo. ¿Cómo los ha visto a ellos respecto a la visita del Papa? ¿Les llega su mensaje? 
 
- Yo creo que las personas mientras más sencillas y más próximas están a sus raíces, esas personas se dejan tocar con palabras sencillas, con mensajes directos. Y me parece que, a propósito de la polémica respecto al costo de su venida, que ese no es tema en la gente sencilla. Eso es más bien tema en la clase media, clase media alta, más crítica, más ilustrada, más desconfiada también. En cambio, la gente sencilla se gasta esto y mucho más dinero en lo que vale la pena: en festejar, en solidarizar. Y Francisco viene a hablarnos de una fe que es festejo y que es solidaridad con cada ser humano como sea. Como dice él: "porque la vida hay que recibirla como venga". Eso es Jesús de Nazareth. 


- Y con respecto a esto que se ha hablado sobre la "monetarización de la mirada de los chilenos", ¿ud. está de acuerdo?
 
- Es un síntoma país y como el mensaje de Francisco es agudo, porque él habla de los costos de un "capitalismo salvaje", él nos interpela a los religiosos de por qué andamos con cara de vinagre, como pepinillo en vinagre. Y nos dice que "dejemos de peinar ovejas", que salgamos a la calle. Que nos interpela, incluso a personas muy pobres, les dice: "ustedes también pueden ser corruptos, no se victimicen. Incluso de quien han sufrido pobreza, Jesús espera mucho".

Todos nos podemos sentir muy incómodos con alguien que transversalmente nos pone en actitud de conversión. Entonces, "monetarizar su venida", a veces es una excusa. Pero yo no tengo la menor duda, además, viendo su visita a otros lugares, que una vez que podamos escucharlo va a desencadenar en nosotros como una especie de carambola, un eco muy profundo con deseo de justicia y de dignidad trascendente que él aprendió de Jesús y que viene a testimonearlo.  
 
- Para Ud. en lo personal, ¿qué significa la venida de Francisco y qué espera de su visita?
- Es una oportunidad para salir del despiste. Francisco en Lampedusa decía: "Adán, ¿dónde estás?, Caín, ¿dónde está tu hermano? ¿Por qué andai tan despistado, tan perdido?", en chileno, por qué andamos tan arribistas, tan clasistas, tan individualistas, tan  fabricando adicciones, que son insaciables, que nos dejan solos y violentos y segregando barrios, territorios enteros. 
 
Yo creo que va a ser como un "ubicatex" y espero un cambio de prioridades en la agenda de las políticas públicas y en las expectativas que tenemos nosotros para entender lo que es nuestro éxito, nuestra dignidad. Eso de Jesús de Nazareth.
 
- ¿Ud. como jesuita, compañero de espiritualidad con el Papa, qué espera del encuentro que tendrán con él?
 
- Como cuando uno se encuentra con un familiar, probablemente nos va a acordar no solamente como de recuerdos comunes de infancia, sino que también de experiencias fundantes, como del abecedario que aprendimos juntos, de los mismos papás. Y ese abecedario en la espiritualidad ignaciana, que está en el seno de la Iglesia Católica, es la unión de fe y justicia que no podemos separar el amor a un Dios trascendente con el amor a un igual o a un desemejante. Si los separamos nuestra fe es cínica. Esa unión de fe y justicia creo que es algo va a tomar un frescor especial conversando con Francisco.

- ¿Qué cree ud. que tiene Francisco del Padre Hurtado?
 
- Lo campechano. Bueno para usar frases de pueblo. El Papa Francisco habla de "primerear", Alberto decía: "Adelante con los faroles". Pero en eso hay una piedad muy popular, una religiosidad muy latinoamericana, muy auténtica. 
 
Al mismo tiempo hay como una especie de vigor de no quejarse, de no andar buscando lo refinado, lo siútico, lo cómodo, de no poner roles que nos distancien de las personas, de poder ser heróico no al modo de un cómic, sino al modo de escoger lo peor para que lo mejor le toque a otro. Y no porque seamos tristes, no es porque seamos amigos de victimizarnos, sino porque queremos lo mejor que quisiéramos para nosotros, para las personas que lo han pasado peor. Encuentro que eso está en Francisco y eso está en Alberto.
 
- ¿Y eso tiene que ver con que los dos son ignacianos?
 
- Tiene que ver con Jesús de Nazareth. O sea el hijo de Dios podría haber elegido el palacio de Herodes y eligió una gruta en Belén para nacer. 
 

Y estoy aquí no tanto para hablar yo sino para estar cerca de ustedes, mirarlos a los ojos, para escucharlos, abrir mi corazón a vuestro testimonio de vida y de fe.

Papa Francisco, Villavicencio, Colombia septiembre 2017

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