Distintas banderas, un mismo objetivo: mostrársela a Francisco


Distintas banderas, un mismo objetivo: mostrársela a Francisco
Por Tomás Aliaga Ibarra
Sinoska de Punta Arenas, Julián de Buenos Aires y Helen de Ecuador, no se conocen entre sí, pero pese a los miles de kilómetros que los separan, tienen algo en común: su fidelidad y ganas de ver al Papa los llevaron a recorrer largas distancias, llegar a Santiago y compartir la Eucaristía con Francisco en el Parque O’Higgins.

En los encuentros masivos deportivos, culturales o religiosos donde hay chilenos, es fácil encontrar banderas magallánicas. Y la primera misa del Papa en Chile no fue la excepción. 

Con el distintivo de la cruz del sur, llegó hasta cerca del altar y fotografiarse para compartir con su familia, su Parroquia Santa Teresa de Punta Arenas y el Movimiento Misioneros de Jesús, la maravillosa experiencia que estaba viviendo.

Sinoska cuenta que recorrió un extenso camino para poder llegar a la capital. De Magallanes tomó un avión a Puerto Montt y de allí en bus a Santiago. Llegó al amanecer del martes a Parque O’Higgins acompañada de sus dos hijas,  felices por tener la posibilidad de ver al Papa.

“Fue un largo viaje pero vale la pena, es una gran bendición. Doy gracias a Dios por este momento, por esta oportunidad que se me dio. Estoy contentísima y la verdad es que el venir aquí y estar a unos pasos del Papa es un pedacito de cielo en la tierra. La verdad es que es una gran bendición para nuestro país, estoy emocionadisima” afirma con una sonrisa de oreja a oreja.

Julián –compatriota de Francisco– viajó durante 14 horas en “colectivo” desde Buenos Aires a Santiago. Asegura que en el camino rezaron mucho junto a su comunidad para que el encuentro con el pontífice fuera especial. “Estoy muy expectante para escuchar lo que él nos quiere proponer, y realizar esa iglesia que va para el pobre que él nos propone”, cuenta.

Con la esperanza de llamar la atención del santo padre, llevó una bandera del país trasandino donde se leía: “A donde vayas”.  Sin embargo, no esconde el deseo de que el Papa vaya a visitarlos a Argentina: “allá lo esperamos con los brazos abiertos”.

Desde Ecuador viajó Helen también para poder conocer al sucesor de Pedro. “Estoy encantada con poder verlo, pedir por mi Ecuador y también por Chile”, asegura mientras abraza la bandera de su país.

Tanta es la emoción que la rodea que asegura que en la noche no pudo ni dormir sabiendo que vería por fin a Francisco. “Siento que me va a explotar el pecho de saber que voy a ver al enviado de Dios que representa nuestra Iglesia Católica. Es demasiada la emoción”, finaliza.

Y estoy aquí no tanto para hablar yo sino para estar cerca de ustedes, mirarlos a los ojos, para escucharlos, abrir mi corazón a vuestro testimonio de vida y de fe.

Papa Francisco, Villavicencio, Colombia septiembre 2017



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